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Hola Gente: Me llamo Alfonso Otero Parga.

Soy Uruguayo, hijo de padres españoles, por lo que poseo esa ciudadanía también.

Tengo 41 años.

Soy nacido en la capital de mi país, Montevideo, donde viví hasta mis 20 y pico pero como soy medio errante, he vivido en distintos lugares como Melo capital del Dpto. de Cerro Largo, donde trabajé junto a mi hermano en estancia Los Murmullos SA dedicada a la ganadería, también allí en una Empresa de Camiones Uresur  SA Transportes Internacionales todo de propiedad paterna.

Luego por esas cosas del amor me fui junto a mi primer esposa a Pan de Azúcar, ciudad perteneciente al Dpto. de Maldonado, ha unos 11 Kmts de Piriapólis (balneario turístico de hermosas playas.

Allí viví unos 5 años, que me dejaron una experiencia inolvidable y uno de mis mas preciados regalos mi hija Tiziana.

Y por esas mismas cosas que tiene el amor, me separé, al decir de Sabina "el agua apaga el fuego y el ardor los años... y cada vez peor y cada vez mas rotos y cada vez mas tú y cada vez mas yo sin rastros de nosotros". Y volví a mi Montevideo natal.

Montevideo que me dió la vida sin olvidar mi madre, por supuesto, mis amigos de la infancia con los que aún cuento, el Alvarito y el Beto, me dió también la posibilidad de creer nuevamente en el amor, porque amo el "amor que se reparte en besos, leño y pan, amor que puede ser eterno y puede ser fugaz, amor que puede levantarse para volver a amar".

Allí conocí a Mariela (mi actual esposa y compañera)que por esas cosas que tiene el destino, la casualidad y no tanto si uno piensa en las predisposiones del inconsciente. (al decir de mi mujer, claro, psicóloga ella. ) era también del Interior del país. Bueno esta vez rumbeaba para arriba, claro depende de donde se mire ahí nomás, me vine a Paysandú. , Ciudad Industrial, apacible, de gente linda y querible. Y eché el ancla, hicimos nuestra casa, y hace ocho años que soy sanducero de corazón, tengo a mi mujer y el otro preciado regalo que me hizo la vida mi hijita Rocío.

He conocido un montón de gente linda con que comparto distintos intereses, con el Gordo Luis y el Petti mi pasión por la caza, la pesca... con el Edgar y el Emiliano mi devoción por la Informática.

Y en este ir y venir es decir en este devenir de mi vida fui creciendo pero fundamentalmente enriqueciéndome, aprendiendo que lo que importa no es dónde sino con quién.

Un viejito, de esos, que se sientan en las plazas dando miguitas a las palomas, si esos que miramos con desdén, cuando no evitamos mirarlos por miedo a vernos reflejados o yo que sé por qué, me dijo un día..."donde quiera que vayas construye una casa", lo miré incrédulo, pensándolo delirante, un demente senil, al decir de los que nos creemos por jóvenes lúcidos, y le dije tratando de ser amable "No señor, no tengo tanto dinero" el me miró sereno y respondió "No hijo basta con tener un amigo"